El mayor santuario de vida silvestre de Sudamérica
El Pantanal es el humedal continuo más extenso del planeta, con una superficie estimada de entre 150.000 y 200.000 kilómetros cuadrados repartidos principalmente entre los estados brasileños de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, con tramos que se extienden hacia Bolivia y Paraguay. Reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad y Reserva de la Biosfera, este bioma se diferencia de la Amazonía precisamente por lo que a primera vista parece una desventaja: su vegetación baja y sus llanuras abiertas. Es justamente esa apertura la que convierte al Pantanal en el mejor lugar del continente, y uno de los mejores del mundo, para observar animales salvajes en libertad, sin la densa vegetación que en la selva tropical esconde a la fauna.
Jaguares: la mayor concentración salvaje del planeta
Ningún otro lugar del planeta ofrece tantas probabilidades de avistar un jaguar salvaje (Panthera onca) como la zona de Porto Jofre, a orillas del río Cuiabá, en el Pantanal Norte. Entre julio y octubre, durante la estación seca, los safaris en barco recorren la confluencia de los ríos Cuiabá, Piquiri y Três Irmãos, donde los jaguares suelen descansar en las orillas arenosas o cazar caimanes y capibaras junto al agua. Guías experimentados y una red de radio compartida entre las embarcaciones aumentan considerablemente las probabilidades de un encuentro: en temporada alta, muchos itinerarios de tres a cuatro noches registran tasas de avistamiento superiores al 90 por ciento.
Más allá del jaguar: una biodiversidad asombrosa
El Pantanal alberga la mayor concentración mundial de caimanes yacaré, con una población estimada en millones de ejemplares, además de capibaras, el roedor más grande del planeta, reunidas en numerosos grupos junto a las orillas de los ríos. El guacamayo jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus), la especie de loro más grande del mundo, fue rescatado en las últimas décadas de un riesgo real de extinción gracias a proyectos de conservación, y hoy puede observarse con relativa facilidad en las haciendas de la región. Tucanes, jabirús, símbolo del Pantanal, una cigüeña de más de un metro de altura, nutrias gigantes, tapires, osos hormigueros gigantes y, con algo de suerte, anacondas completan un itinerario de observación que rivaliza con los grandes parques africanos.
Dos puertas de entrada: Cuiabá y Campo Grande
La puerta norte, a través de la ciudad de Cuiabá, da acceso a la Transpantaneira, una carretera de tierra de 147 kilómetros que cruza más de 120 puentes de madera hasta llegar al poblado de Porto Jofre, punto de partida de los barcos de observación de jaguares. Es la ruta más concurrida durante la temporada del jaguar, con haciendas-posada que ofrecen paquetes todo incluido con safaris en jeep, paseos en barco, cabalgatas, caminatas guiadas y safaris nocturnos con foco para descubrir tapires y osos hormigueros. La puerta sur, desde Campo Grande por la Estrada Parque, suele ser más económica, con menor concentración de jaguares pero excelente observación de aves acuáticas, capibaras y caimanes, ideal para un primer contacto con el bioma sin el presupuesto de una expedición centrada en jaguares.
Cuándo viajar: la lógica de las dos estaciones
La estación seca, de mayo a octubre, concentra a los animales cerca de los ríos y de los cuerpos de agua restantes, lo que hace que la observación de mamíferos sea mucho más predecible: el pico de avistamientos de jaguares ocurre entre julio y septiembre. La estación lluviosa, de noviembre a abril, transforma el Pantanal en un mosaico de lagunas temporales que atraen una cantidad extraordinaria de aves migratorias y dejan el paisaje verde y exuberante, aunque parte de los caminos de tierra queda intransitable y el acceso por barco cobra más relevancia que el terrestre.
Consejos prácticos para el safari
Reserva con bastante antelación si piensas visitar el Pantanal durante el pico de la temporada de jaguares, de julio a septiembre, ya que las plazas en las posadas cercanas a Porto Jofre se agotan rápidamente. Lo ideal es quedarse al menos tres o cuatro noches para aumentar las probabilidades de buenos avistamientos y aprovechar los distintos tipos de safari disponibles: en jeep, en barco, a caballo y nocturno. Lleva binoculares de buena calidad, protector solar, repelente de insectos y ropa de colores neutros. Los precios suelen expresarse en reales brasileños (BRL), y los paquetes de cuatro días en posada con pensión completa y excursiones incluidas varían bastante según la cercanía a Porto Jofre y el nivel de confort ofrecido.