La primera capital de Brasil
Salvador fue fundada en 1549 y fue la primera capital de Brasil hasta 1763, cuando la sede del gobierno colonial se trasladó a Río de Janeiro. Durante más de dos siglos, la ciudad fue el principal puerto del Atlántico Sur, punto de llegada de millones de africanos esclavizados que moldearon para siempre la cultura, la religiosidad, la gastronomía y la música del país. Hoy Salvador es considerada el corazón de la cultura afrobrasileña, una ciudad donde la herencia de la diáspora africana está presente en cada esquina, en cada tambor y en cada plato que se vende en la calle.
Pelourinho: el centro histórico declarado por la UNESCO
Pelourinho, el centro histórico de Salvador, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Sus calles empedradas están bordeadas de casonas coloniales pintadas en tonos vivos de azul, amarillo, verde y rosa, hoy convertidas en talleres de arte, bares y casas de cultura. La iglesia de São Francisco impresiona por su interior cubierto casi por completo de pan de oro, uno de los ejemplos más ricos del barroco brasileño. Fue también en Pelourinho donde el grupo de percusión Olodum grabó en 1996 el videoclip de "They Don't Care About Us" con Michael Jackson, el momento que colocó definitivamente los tambores bahianos en el mapa musical mundial.
El elevador Lacerda y el Mercado Modelo
Inaugurado en 1873 y remodelado en estilo art déco en la década de 1930, el elevador Lacerda conecta la Ciudad Alta con la Ciudad Baja en pocos segundos, salvando un desnivel de 72 metros. Desde el mirador superior se contempla toda la Bahía de Todos los Santos. Justo debajo funciona el Mercado Modelo, antiguo edificio de aduanas convertido hoy en centro de artesanía, donde conviven ruedas de capoeira, instrumentos musicales y productos regionales.
Capoeira y candomblé
En las plazas del centro histórico es habitual encontrar ruedas de capoeira, el arte marcial afrobrasileño que mezcla lucha, danza y música al son del berimbau. Presenciarlas es gratis, aunque es costumbre dejar una pequeña contribución en el sombrero al final. El candomblé, religión de raíz africana traída por los esclavizados yorubas, fon y bantúes, tiene en Salvador sus templos más tradicionales, llamados terreiros. Son espacios de culto vivo que deben visitarse con respeto, idealmente acompañado de un guía local o mediante invitación.
La gastronomía bahiana
En las esquinas y a lo largo de las playas, las baianas de acarajé, vestidas de blanco, fríen desde hace generaciones buñuelos de fríjol de careta en aceite de dendé de color rojo intenso, rellenos de vatapá, camarón seco y caruru. Es uno de los platos callejeros más fotografiados de Brasil y, a la vez, una ofrenda tradicional al orixá Iansã. Otro plato imprescindible es la moqueca baiana, pescado o marisco cocinado lentamente en leche de coco, aceite de dendé, pimiento y cilantro, servido burbujeante en una cazuela de barro.
Carnaval y música callejera
El Carnaval de Salvador se considera el mayor carnaval callejero del mundo por número de participantes, con enormes camiones de sonido llamados trios elétricos que recorren los circuitos Barra-Ondina, Campo Grande-Centro y Pelourinho. Grupos como Ilê Aiyê, Timbalada y el propio Olodum encabezan los cortejos, y en las semanas previas a la fiesta suelen verse ensayos abiertos al público, especialmente los martes por la tarde, cuando Olodum se presenta en el Largo do Pelourinho. Fuera de la temporada de carnaval, la música en vivo se desborda de los bares de Rio Vermelho, el barrio bohemio preferido por los habitantes de la ciudad.
Playas e información práctica
Dentro de la ciudad, la playa de Porto da Barra es la más popular, ideal para ver la puesta de sol junto al Fuerte de Santa María. A unos 65 kilómetros al norte se encuentra Praia do Forte, un pueblo de pescadores donde opera el Proyecto Tamar, dedicado a la protección de las tortugas marinas. Conviene reservar al menos tres días para conocer con calma el centro histórico y las playas. Por la noche es más seguro desplazarse en aplicaciones de transporte que caminar por calles poco transitadas. En enero, la Lavagem do Bonfim reúne a multitudes en una de las mayores fiestas populares de la ciudad, mezclando devoción católica y tradición afrobahiana en una sola procesión.